Hace unas semanas me descargué en el PC vía Steam uno de los videojuegos que ofertaban en la sección de juegos gratuitos se llamaRusty Hearts y me dije “Vamos a ver qué tal está” y aquí estamos ahora; haciéndole el comentario de turno.
Se trata de un videojuego de la casa Perfect World y, como ya os he dicho antes, gratuito. Pertenece al grupo de videojuegos conocidos como mmorpg (Videojuego de rol maxivo multijugador en línea) pero con una nueva cualidad y es que está pensado para combates rápidos tanto en los enfrentamientos PvP (jugador contra jugador) como en las distintas mazmorras, emulando un poco a los videojuegos de tipo brawl. Por cierto, está diseñado en 3D (y sinceramente a mí me ha ganado por los combates rápidos y los gráficos).
Ya sé que llevo un par de semanas machacando con cosas sobre cine. Pero, hoy os quiero dejar un ejemplo de una escena brillante de una película y te deja un regusto en la boca y un recuerdo inborrable.
Se trata de la escena final del My Best Friend’s Wedding (La Boda de mi Mejor Amigo), una curiosa conversación entre Julia Roberts y Rupert Everett.
Me acabo de dar cuenta de que precisamente hoy cumplo tres añitos en El Freakaguas; así que antes de que pasemos a 2 de octubre me autocanto el Cumpleaños feliz.
La semana pasada (del lunes al miércoles) fue la Fiesta del Cine, lo cual significa que con un monísimo pase rojo que tenía que ir con tu nombre escrito y tu DNI podías entrar a las películas que te diera la gana por sólo 2 euros (cada pase, claro). El caso es que, como desaprovechar la oportunidad, aproveché para ver unas cuántas películas que tenía pendientes del verano y alguna de las que se han estrenado hace poco y te dan esa curiosidad morbosa porque apesta tanto a curioso como truño de los gordos.
En fin, a continuación os voy a dar un pequeño resumen de cada una por orden cronológico de visionado, porque no me apetece hacer cinco posts, la verdad sea dicha.
Ayer, haciendo zapping me encontré con un anuncio del Banco de Recuerdos no sé si habéis oído hablar de él. Se trata de una iniciativa de la lucha contra el alzhéimer, que consiste en donar y apadrinar recuerdos para que no se olviden nunca y el dinero de las donaciones va a la investigación del alzhéimer.
Intentaré apadrinar algunos recuerdos próximamente (entre ellos seguramente el de mi madre, que esta tarde quiere animarse a dictarme uno y que yo se lo suba), pero yo tras meditarlo unos minutos he subido uno de los recuerdos que menos me gustaría olvidar y (cómo para gran parte de la gente) es el de una persona que ya no está.
Os lo voy a dejar aquí puesto y cuándo sepan que me lo han aprobado os diré el link por si alguno queréis apadrinar mi recuerdo, eso sí os animo a que subáis alguno o los apadrinéis como queráis, me parece una iniciativa muy bonita y simbólica.
Edit: Me acaban de pasar el recuerdo validado, así que aquí lo tenéis si os apetece apadrinarlo.
Si hay un recuerdo que quisiera siempre mantener en mi memoria es el de las tardes, teniendo entre cinco y ocho años, en casa de mi abuelo los domingos. Mi abuelo ya rondaba los ochenta años y 11 nietos cuando yo nací, pero al ser la más pequeña y llevarme casi diez años con mi anterior prima fuí algo más especial.
Recuerdo que al ser tan pequeña (de edad) pronto me daba sueño y embutida en un buzo (un pijama de cuerpo entero), me acurrucaba a su lado en el sofá, haciéndome un ovillito con la cabeza apoyada en sus rodillas y escuchaba como me contaba historias de recuerdos de su vida… De la guerra, de cuando era joven, de cómo conoció y conquistó a mi abuela, de mi madre cuando era niña… Millones y millones de historias que me contaba mientras me adormecía y me acariciaba la cara y los cabellos con aquellos dedos largos y arrugados (no sé si por la edad y por la cantidad de historias que sabían) que tenían las uñas más largas y cuidadas que recuerdo y de las que él estaba orgulloso. Con una voz rasposa y cascada, como un motor de los aviones de sus historias y con aquella olor al Ducados que se fumaba antes de empezar a narrar.