Todavía ando destilando bilis, desde que ayer escuché en unos informativos al mediodía de que Valencia era la comunidad autónoma con un mayor índice de abandono de los estudios durante la Secundaria; pero la bilis no viene por esto (que me da algo de mala uva, pero no tanta) sino por las medidas que se van a tomar, comentaba el responsable de turno que lo que había que hacer era “adaptar los contenidos para todos los alumnos

En este momento, a mí se me cayó el tenedor de la mano y me quedé con la boca abierta mientras pensaba “¿MÁS?” ¿Qué piensan hacer, que el alumno les diga cuando los conocimientos son demasiados complicados? ¡Yo también me desesperé la primera vez que me enseñaron a operar con raíces cuadradas! ¡Y qué decir del sistema de matrices! ¡De la formulación inorgánica en Física! ¡Y mejor no te cuento lo que suponía trabajar con aminoácidos en Biología!

¿Será porqué nací y empecé mis estudios con aquel plan que llegaba hasta octavo de E.G.B.? Aquella Educación General Básica en la que aprendías o aprendías porque sino repetías, y no se te permitía pasar de curso (conozco gente que hasta repitió cuarto de E.G.B.) y que un Necesita Mejorar era peor que cualquier Suspenso. Eso sí, un día llego la LOGSE y todo se volvió más fácil, y no me refiero sólo a que se pueda pasar con no-me-acuerdo-cuántas asignaturas suspensas y que esto sea lo más normal del Universo; sino a qué si el alumno no aprueba es porque los contenidos no se adaptan a él.

¿Desde cuando se adapta la educación al individuo? Es el individuo el que se adapta y esfuerza por conseguir la educación porque ésta le será de utilidad en el futuro. Es como coger una manzana de un árbol, el árbol no se agacha para darte la manzana, tú te las ingenias para conseguirla. Así nos encontramos ahora con la juventud que tenemos y que las parodias no están tan lejos de la realidad.