Existen muchos tipos de segundos. Segundos que siempre actúan en un sutil segundo plano, segundos hijos con más carácter y ambición que los propios primogénitos, segundas partes que nunca fueron buenas (ni debieron ser producidas), secuelas que mejoraron lo ya presente, segundos infinitos que marca la más fina aguja del reloj o segundos platos que desconcen su condición.
Estos son sólo algunos ejemplos, pero en los que me quiero centrar hoy son los segundos comienzos, y de ellos, mi predilecto (sin lugar a dudas) es Septiembre. Septiembre marca el inicio del segundo comienzo de cada año, del fin del verano y el comienzo del curso lectivo. Nos da una segunda oportunidad y la opción de modificar o retomar los propósitos que tomamos en Enero, al principio del año. Para mí, que nací en Agosto, es más inicio que Enero y, además, coincide con el cambio de estación del verano al otoño y comienza la cuenta atrás con los últimos cuatro meses del calendario.
No sé en el vuestro pero, en mi caso la situacion ha cambiado bastante con respecto a mi situación en Año Nuevo, entonces os comentaba que estaba trabajando para una empresa que se llama tresdosuno.es, actualmente me encuentro en el paro y con una dudosa nueva experiencia añadida al historial.
También comuniqué que quería volver a retomar este blog pero, la llegada de este tiempo veraniego y el agotamiento de mi fuente de inspiración, me llevaron a la típica y castiza pregunta española de “¿Qué coño pinto yo aquí?”

Así que he intentado dedicar el estío a pensar y pensar y pensar… Aunque admito haber tardado más de lo habitual puesto que este calor y el buen tiempo me provocan cierto aplatanamiento encefalógrafico, y al final, sólo logré sacar en claro que quería seguir escribiendo aunque las ganas me flojeasen y no tuviera muy clara su calidad. Así que en otro intento de mejorar esta última y recuperar la chispa, si es que alguna vez la tuve, me he dedicado también a leer como una posesa este verano (Orgullo y Prejuicio, Monsigniore, la pentalogía de Ramsés y unos cuántos más).
Creo que a todos nos pasa durante estas épocas de la vida que, durante estos meses, he escuchado muchas voces y opiniones, muchísimas y puede que sólo fuera un intento de no oír la mía propia. Porque todos tenemos momentos en los que no tenemos claro lo que hacemos y se nos presentan demasiadas opciones… y muy pocas son realmente benficiosas. Hasta que al final, nos vemos obligados a coger una, a partir de la cual escogeremos las demás.
No estoy segura de cuál ha sido el camino que he escogido, ni que haya sido el más correcto; pero sí lo que me ha empujado a recorrerlo. Porque sé que aún (y es un milagro) hay gente que espera a volver a oírme conducir un podcast, gente que agradece mi compañía aunque sea un simple “buenos días” diario, gente que disfruta leyendo mis reviews cutres y simplonas, gente que se rompería (y se rompen) el culo por hacerme sonreir en esos días que parecen noches sin luna… Y a todas las personas en las que pienso al escribir estos “gente” los conocí gracias a este pedazo de bloque de código que es mi blog.
Además, aún me quedan eventos antes del fin de año a los que acudir: el EBE 2011 (que le tengo mi asistencia prometida a alguien desde hace un par de años), las Jornadas de Podcasting (otra promesa más), el Beers & Blogs Classic Edition (con un aroma a viejuno gordo gordo, pero especial para los que estamos hasta los cojones de la cancamusa murciana)… Y, aunque aquí no me distingo por recibir muchos comentarios, al menos si puedo decir que sé que soy leída (aunque sea sólo un poquito).
Muchas gracias por todos estos años (sí, años ya) de compañía, mucha suerte a todos con vuestros proyectos y adelante con los segundos comienzos.