02 Sep
2009

Lo llaman Periodismo

Recuerdo, que en una de mis primeras clases de Teoría de la Comunicación cuando empecé Periodismo nos preguntó el profesor si sabíamos porque se había elegido que el alterego de Superman, Clark Kent, fuera periodista. Nosotros, respondimos lo obvio, porque así sabía lo que pasaba. Y, como no, nos equivocamos nuestro profesor nos relató que el oficio de periodista era el oficio más ruín y sin escrupulos que existía, por la mala constumbre de inventarse la información… ¿Dónde podría pasar más desapercibido un superheroe con tan altos valores? Como periodista.

Y la verdad, es que últimamente no puedo estar menos de acuerdo con esa idea del periodismo. Siempre pensé que el periodismo era un trabajo de calle y ahora con las nuevas tecnologías cada vez se hace más díficil el hacer historias de verdad. Todo te llega por el fax o por el mail o por teléfono, y no tienes que moverte de la redacción para saber de la actualidad del día, y si te mueves es para ir a una tediosa rueda de prensa o una entrevista tras rueda de prensa. ¿Esto es de verdad información? ¿Esto es de verdad una labor de servicio?

Realmente, la pregunta que surge en mi cabeza es: ¿Qué <piiiiiiiii> es esto?

Yo siempre fuí de las que creía que el periodista sirve al ciudadano, y no es un maestro del control + c y el control + v.  También pensaba, que las nuevas tecnologías y plataformas no se habían creado para una forma de plagio y de reducción del trabajo a únicamente revisar las notas de prensa de EFE en busca de algo medianamente interesante que se puede “re-redactar”, sino una forma de permitir un mayor despliege informativo, de descubrir la información que realmente quiere el ciudadano, de fomentar la investigación y olvidar esas piezas tan manidas sobre las prostitutas en la Rambla de Barcelona, las encuestas tontas en la calle Preciados de Madrid o salir por mitad de Murcia a preguntar cual es su sabor de helado favorito.

El periodismo que yo siempre he querido hacer huele a caso Watergate de calle, a contar lo que la gente quiere saber sea cual sea el color de la información. A ir más allá de las típicas encuestas y pararnos a saber las historias de la gente de la calle, a distinguir lo que realmente es información de lo que no, a que si ya hay datos o noticias que están hechas abrir las miras a nuevos horizontes…

Y por favor, no me digan que es cosa de la era digital.

14 May
2009

Competencias personales del Periodista Digital (SICARM)

Arturo Merayo ha dado hoy una de las conferencias sobre Periodismo Digital que más me han llamado la atención en los últimos tiempos, y es motivar con razones convincentes a porqué el periodista digital no debe volcarse totalmente en Internet. Ni como persona, ni como profesional.

En la actualidad, destaca Merayo, todos los currículums profesionales de los nuevos licenciados en Periodismo suelen tener las mismas características en los factores de formación (sobre todo en los distintos programas informáticos) ¿Cuál es entonces el valor del periodista en esta nueva era? Los valores intangibles. Las búsquedas de personal se basan ahora en la de aquello que son más influyentes, más valorados, dependiendo de sus necesidades… Se busca una imagen de marca especializada y el producto a vender somos nosotros mismos los periodistas.

Pero, ¿cómo vendernos si en mayor o menor grado todos los periodistas salen con la misma formación básica de las distintas facultades? Hay es dónde entran los valores intangibles y la Comunicación Emocional.

La Comunicación Emocional busca comprendernos a nosotros mismos, percibirnos y percibir lo que hay a nuestro alrededor y regular nuestras competencias (como pueden ser nuestras actitudes, habilidades, conocimientos, destrezas…) Todo esto junto se debe enfocar cada día con nuestro mayor esfuerzo a satisfacer las distintas facetas de una personalidad; basándonos en nuestro propio equilibrio.

Un punto importante en el desarrollo del Periodista Digital es “conservar tu mente de principiante”, es decir como una caja abierta en la que siempre se pueden introducir nuevos contenidos y nuevas informaciones; mientras que en el momento en el que se decide la especialización se cierra la caja, lo importante es conservar ese espíritu, esas ganas de aprender y obtener siempre nuevos conocimientos. Otro valor importante son las competencias sociales con uno mismo y con los demás. Con uno mismo porque es necesario conocer nuestras propias carencias emocionales para ser capaces de mejorar y con los demás porque también es importante conocer y desarrollar con los demás para que se pueda crecer, ya no sólo como grupo sino cada uno como individuo.

Esta charla, se centró en las competencias relacionadas con uno mismo: la autogestión y el autoconocimiento. Para ilustrar la importancia de esto el doctor Arturo Merayo comentó que podría venir a cuento UNA COPLA ARAGONESA que dice así:

Asómate a la ventana
asoma medio cuerpo fuera
si asomas el otro medio
te la pegarás contra la acera.

Que él tradujo como que es importante poder observar y comentar lo que sucede fuera (en Internet) pero es importante seguir manteniendo el contacto con nosotros mismo, porque ¿de qué sirve tener tanta herramienta para creación de contenidos y para la difusión de la información si somos incapaces de tener algo que contar?


Por esta pregunta resalta la importancia de la conciencia de uno mimo de saber como nos sentimos y porqué. La autoconciencia emocional nos puede servir para no perder el norte en ese mar embravecido de información que es Internet y que dió lugar al término de infoxicación; para ello es esencial conocer nuestras emociones y saber discernir de que es lo que nosotros realmente queremos conocer. También es muy relevante la valoración adecuada de nosotros mismos, conocer nueestros puntos fuertes y débiles, saber en qué debemos mejorar aprender de nuestros errores, asumirlos sin buscar excusas… Aprender a mirarnos desde una “distancia prudencial” es un punto relevante en nuestra formación como profesionales comunicativos, y en nuestro crecimiento como tales. El último punto de la autogestión del que se hablo fue acerca de la confianza en unos mismos, destacando el ponente que es realmente la característica que más nos puede asegurar nuestro propio éxito, ya que la autoconfianza destila seguridad y decisión, que permiten no temer expresar opiniones propias y compararnos con los demás favorablemente, aprendiendo de esas comparaciones.

El segundo palo que se tocó fue la importancia de la autogestión, de ser capaces de poder regular las influencias inquietantes que nos pueden dar las emociones. Para ellos es necesario el optimismo, incluso en los momentos dificiles, la asertividad en el sentido de ior de frente, mostrando por dónde vamos. Otro punto importante es la confiabilidad que se gana al cumplir compromismos (en este punto entró la globalidad de Internet, pero esto se merece un post a parte), también se destacó la iniciativa (la importancia de ser creativos y capaces de aceptar retos), el optimismo que nos permite persistir en nuestros esfuerzos aunque se vean frustrados y la adaptabilidad, es importante no sólo ser flexibles, sino también creativos.

Por último, nos ha recordado que la falta de rendimiento suele deberse al miedo, pero ¿es lógico tener miedo de lo que sea que se tenga?

Ya para terminar os dejo las cinco ideas principales de la charla:

1. Importancia de tu inteligencia emocional.
2. Hacer caja cada día, reflexionar para conocerte mejor.
3. Lee libros y busca en las webs, aumenta tu conocimiento.
4. Forma tu inteligencia emocional.
5. Reflexiona sobre lo que vives, pero no te angusties.

30 Sep
2008

Almuerzo Made in Japan (Historia)

Bentou o obentou es como se refieren los japoneses a la fiambrera en la que suelen portar sus almuerzos o comidas, y que ha ido derivando hasta significar el propio contenido de la caja. Y precisamente, bentou signfica almorzar.

El bentou apareció a mediados del periodo Karakura (sí, el nombre te suena porque es el distrito en el que vive Ichigo Kurosaki), que ocuapa de 1185 a 1333, por aquella época Europa estaba inmersa en la Edad Media: castillos, cruzadas y lujosos festines, tan altos en glúcidos que la enfermedad más habitual en aquella época era la gota (en la nobleza). Mientras en Japón era el tiempo del apogeo de los Señores de la Guerra y del desarrollo de la maquinaria necesaria para que éstos hiciesen honor a su nombre. Pero, para poder mantener este nuevo y creciente sector, los Señores se basaban en la agricultura tanto para el comercio, como para poder alimentar a sus ejercitos.

Por ello de la necesidad de que el campesino y el soldado pudiesen comer pero no tuviesen que malgastar el tiempo en la preparación de la comida apareció el primitivo bentou: arroz cocinado y que tras un proceso de secado, se metía en unas bolsas para poder llevarlo con facilidad. Precisamente de esta diea surigeron dos de los platos más populares a nivel internacional de Japón: el bentou y el onigiri (una bola de arroz rellena que mantiene su forma gracias a cinchas de algas).

En torno a la segunda mitadl del siglo XIV, durante el periodo Azuchi-Momoyama, el bentou comenzó a tener una apariencia más cercana a la actual puesto que comenzó a servirse en cajas de madera lacada. También durante este período comenzó su popularización ya que podía llevarse a ceremonias como el Hanami (el festival por el florecimiento de los cerezos) o a las populares fiestas del té.Aunque, realmente fue durante el período Edo (1603 a 1867)cuando el bentou se refinó, tanto en el menú que podía contener como en el aspecto de su caja, que comenzó a adornarse; los japoneses se aconstumbraron a llevarlas también a las obras de teatro de tipo Noh (musical dramático) o Kabuki (drama en el que los actores van llamativamente maquillados).

Durante el siglo XX empezó a volverse popular el llevar las cajas de bentou a la Escuela Secundaria o a la Universidad; en las Escuelas Primarias no existe esa tradicción debido a que están obligadas por el Estado Japonés a dar de comer a sus alumnos, pero esta norma se pierde en el momento en el que el estudiante entre en la Secundaria.

Más entradas